Thursday, June 27, 2013

Quita ese velo que no te permite ver



La ira es un velo también. Generalmente comienza con una herida que alguien más nos ha causado; se levanta cuando elegimos perdonar, sea que la persona que pecó contra nosotros muestre remordimiento o no. Mientras estamos enojados, perdemos de vista la bondad - el Jesús - que mora dentro de esa persona. Jesús describe las consecuencias eternas de esto en Mt 5, 20-26. Si morimos con alguna relación no reconciliada, deberemos ser purgados de esa falta de perdón antes de poder experimentar la plenitud del amor de Dios en el cielo, es decir, pasaremos por el purgatorio, hasta que hayamos "pagado el último centavo."
La rebeldía y la insistencia en hacer las cosas a MI manera son velos que interfieren con "ser transformados de Gloria en Gloria en la imagen de Cristo." Elegir qué enseñanzas de la Iglesia me sirven para vivir y cuáles rechazar es esa clase de velo.
Otro velo es el egoísmo, que nos frena de experimentar la impresionante gloria de estar en las manos y pies de Cristo en este mundo, mediante el amor y el servicio a los demás. Y las adicciones nos ponen un velo sobre los motivos por los que necesitamos ser sanados. Las dependencias nos ocultan la imaginablemente hermosa e íntima presencia de Jesús. El materialismo nos vela la paz que brota del vivir de manera simple. La ansiedad y la preocupación nos impiden descubrir cuánto Dios realmente se preocupa por nosotros.
Y así seguimos. ¿Qué velos estás usando hoy?

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